SEVILLA: Nueva Puerta del Príncipe para Morante
- A. Muñoz

- hace 2 días
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Actualizado: hace 2 horas
Morante de la Puebla abrió por tercera vez la Puerta del Príncipe en unatarde de pasión desbordada en la que la afición sacaba en procesión al torero de la Puebla, quien alzaba un manojo de romero como bendiciendo a un pueblo que lo aclama como sumo pontífice del toreo. Morante transformó una tarde de protestas y toros pequeños en apoteosis. A él le sirve cualquier toro, bravo o manso, móvil o estático, incluso el que apenas transmite. Su superioridad es abismal. El Corpus recuperó su categoría, aunque faltó lo esencial: el toro.
Real Maestranza de Caballería de Sevilla: Corrida con motivo de la festividad del Corpus Christi. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Hnos. García Jiménez, Olga Jiménez (3º) y Garcigrande.
• MORANTE DE LA PUEBLA, oreja y dos orejas.
• JUAN ORTEGA, ovación y silencio.
• PABLO AGUADO, ovación y silencio.
MORANTE VERSUS CASTELLA:
Dos escenarios: mismo día, misma hora; Morante en La Maestranza y Castella en Granada, en La Monumental de Frascuelo. Dos espadas de magno escalafón, cada cual con sus circunstancias y pugna por sus respectivos triunfos. Y digo «circunstancias» porque, las de uno, dictan lejos de la equidad o equilibrio, de la justicia, de la razón... o de la igualdad frente al otro.
Morante, enorme siempre y sabio conocedor de lances y pases, versado en la intencionalidad del toro, jugó ayer con cierta e «innecesaria» ventaja cuando apareció su primero. No había lucido trote alguno cuando el rostro del diestro habló de sinsabor e inconformismo. Por tanto, la presidencia, diligente ante el gesto, otorgó de forma temprana la concesión de su devolución a los corrales brindándole un sobrero «acorde al mérito inducido». Días antes había recibido el nombramiento de Hijo Predilecto de la Ciudad y no se quiso mitigar el lustre y fulgor de tal nombramiento. Resultado: tres orejas y puerta grande con salida a hombros hasta el hotel —una afrenta al buen hacer y al comedimiento.
En cambio Castella, gladiador también de triunfos en cosecha, pese a las dificultades encontradas en sus dos astados, supo templar y hacer lidia sin amparo o favores porque la puerta grande espera aunque el toro contrarie al logro. Lances y pases al Albaicín llegaban con voz de califa estampando un olé nazarí que obsequió al francés con dos orejas y puerta grande en justa correspondencia a sus méritos.



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