VALENCIA: Solitaria oreja para David de Miranda
- José R. Palomar

- hace 1 día
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David de Miranda fue el único torero que logró destacar en una tarde que, en general, se percibió como decepcionante durante y en la que se lidió un encierro de La Quinta. En un tarde donde la emoción y la entrega de los toros no alcanzaron las expectativas, el sexto toro se convirtió en una excepción notable, mostrando una transmisión que cautivó a los aficionados. Este toro, a pesar de ser parte de una corrida que dejó mucho que desear, ofreció a David la oportunidad de demostrar su talento y capacidad en la plaza. Durante su actuación, de Miranda no solo cortó la oreja, un premio que simboliza el reconocimiento a la valentía y maestría del torero, sino que también logró conectar con el público de una manera que sus compañeros no pudieron.
Jiménez Fortes y Román Collado, aunque intentaron imponerse con sus respectivos toros, se encontraron con unos lotes que, si bien eran manejables, carecían de la entrega y la fuerza necesarias para crear momentos memorables en el ruedo. Fortes, reconocido por su estilo audaz y su técnica depurada, dejó algunos pasajes de gran calidad que, sin embargo, no resonaron en los tendidos como él hubiera deseado. Su capacidad para conectar con la afición a través del arte del toreo se vio opacada por la falta de emoción del toro que lidiaba. Por su parte, Román Collado también mostró destellos de su habilidad, firmando momentos templados que denotaban su maestría en la lidia. Sin embargo, su actuación se vio empañada por un error crucial: la espada. En el quinto toro, la pérdida de un posible trofeo debido a un fallo en la ejecución del estoque fue un golpe duro no solo para él, sino también para los seguidores que esperaban ver su triunfo. En contraste con sus compañeros,
David de Miranda logró redondear la tarde con una faena que no solo fue templada, sino también ligada, mostrando una conexión fluida y armoniosa con el sexto toro. Su habilidad para entender al animal y adaptarse a su comportamiento fue fundamental para construir una actuación que mantuvo la atención del público. Al culminar su faena con una estocada efectiva, de Miranda no solo aseguró su posición como el triunfador de la tarde, sino que también dejó una impresión duradera en los aficionados que asistieron a la corrida. La única oreja que recibió se convirtió en un símbolo de su destreza y un recordatorio de que, a pesar de las dificultades de la jornada, el arte del toreo aún puede brillar en medio de la adversidad.









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