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MONT-DE-MARSAN: Marco Pérez deja una ilusionante tarjeta de presentacón

Actualizado: 31 jul



Marco Pérez volvió a demostrar personalidad y un prometedor concepto, en una tarde que en conjunto dejó el poso de un Borja Jiménez muy por encima de su lote y un Roca Rey entregado pero sin verdaderas opciones de lucimiento.

Mont-de-Marsan registró este martes un lleno absoluto en una tarde que comenzó con un emotivo minuto de silencio en recuerdo de Alain Lartigue, acompañado por el toque de corneta, antes de que se iniciara el festejo en el que se lidió un encierro de Jandilla de desigual comportamiento.


Borja Jiménez volvió a dejar patente el gran momento que atraviesa, aunque el triunfo se le escapó por el manejo de la espada. Ante el primero de la tarde, un animal que ya apuntó sus buenas cualidades en el capote, metiendo la cara con clase y repitiendo con entrega, el sevillano inició su faena de muleta doblándose con el astado para someter su embestida y, ya en los medios, cuajó cuatro series de gran profundidad sobre la mano derecha, seguida de una excelente tanda al natural rematada con un pase de desprecio. El toro, de enorme calidad y extraordinaria clase, permitió el lucimiento de un Borja inspirado, que cerró su labor con ajustadas manoletinas. Un pinchazo hondo y el posterior fallo con el descabello dejaron todo en un silencio tras aviso.


en cuarto lugar el se encontró con un animal muy distinto, y en este caso comenzó la faena con dos cambiados por la espalda, buscando encender los tendidos, pero pronto quedó patente que el toro acusaba falta de entrega, humillaba poco y desarrollaba una embestida algo rebrincada y defensiva, carente de clase. Borja, con firmeza y oficio, logró extraer muletazos donde parecía no haber opciones, imponiéndose claramente a su oponente. Mató de una estocada entera de efecto fulminante y recibió una cariñosa ovación.


Roca Rey protagonizó ante su primero un vibrante quite por gaoneras, muy ajustadas y ejecutadas con los pies juntos. Inició su faena de muleta de rodillas, pasándose dos veces por la espalda al morlaco en un inicio de gran impacto. Sin embargo, el toro, noble pero falto de motor, tendía a llevar la cara alta, lo que obligó al peruano a administrar su embestida y llevarlo a media altura para evitar las protestas del animal. Faena voluntariosa, por ambos pitones, aunque sin terminar de romper por la escasa transmisión del astado. El final, adornado con alardes de valor que no convencieron a parte del público, precedió a un desacertado uso de la espada, con cinco pinchazos. Escuchó un aviso del palco y algunos pitos del respetable.

El quinto llegó a la muleta embistiendo con parsimonia. Noble, humillador, pero escaso de transmisión, exigió una labor de paciencia y tesón. Roca Rey, a base de insistencia y entrega, consiguió cuajarle una faena que fue de menos a mas, sobresaliendo especialmente una notable tanda al natural, tirando con suavidad del toro, y otra posterior en redondo, ambas bajando mucho la mano. Fue una faena construida íntegramente por el torero, que recetó una estocada entera necesitado de cuatro descabellos, tras sonar dos avisos, quedó el premio en silencio.


Marco Pérez confirmó las excelentes sensaciones que viene despertando. Saludó al tercero con vistosos lances de rodillas y después intervino en un quite por chicuelinas rematado con una airosa revolera. También de rodillas y en los medios inició su labor de muleta ante un toro noble, aunque falto de motor. El joven salmantino mostró disposición y buen concepto, pero la faena no terminó de tomar vuelo por la condición del animal. Una estocada entera, aunque algo tendida, de rápido efecto, le permitió saludar una ovación desde el tercio.

Con el sexto llegó lo mejor de su actuación. Fue un buen toro que tuvo movilidad, repitió con alegría y permitió a Marco expresarse con mayor profundidad. Ligó tres buenas series en redondo, dejó naturales de gran calidad y terminó construyendo la faena más rotunda de su tarde, rematada con unos bellos circulares invertidos. Entró a matar en el centro del ruedo con gran decisión, pero sus varios pinchazos enfriaron un triunfo que parecía seguro. Dio una vuelta al ruedo tras sonar un aviso.


Mont-de-Marsan (Francia). Primera de la Feria de la Madeleine. Lleno de "No hay billetes" en los tendidos.

Se lidiaron seis toros de Jandilla, de desigual juego. Destacaron especialmente el primero por su extraordinaria clase y calidad y el sexto que tuvo movilidad y permitió el lucimiento. El resto nobles en general , aunque faltos de transmisión, segundo, tercero y quinto; más deslucido y a la defensiva el cuarto,

  • Borja Jiménez: silencio tras aviso y ovación.

  • Roca Rey: pitos tras aviso y silencio tras dos avisos.

  • Marco Pérez: ovación con saludos y vuelta al ruedo tras aviso.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio, en memora de Alain Lartigue, acompañado por el toque de trompeta. Marco Pérez hacía su presentación como matador de toros en las Arènes du Plumaçon.


GALERÍA FOTOGRÁFICA PHILIPPE GIL MIR

























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