MONT-DE-MARSAN: Clovis Germain se impone con rotundidad y corta tres orejas
- German Jimenez Andreu

- 25 jul
- 3 min de lectura
Actualizado: 31 jul

Clovis Germain fue el gran triunfador de la novillada celebrada en la matinal de Mont-de-Marsan, al cortar tres orejas a su lote de José Cruz. El francés mostró facilidad, firmeza y una notable capacidad para entender a sus oponentes. Emiliano Osornio y Julio Norte se fueron de vacío en un festejo condicionado por el viento y que registró media entrada en los tendidos.
El primer novillo de la mañana, flojo de manos, fue devuelto a los corrales y sustituido por el sobrero. Emiliano Osornio lo recibió a la verónica y, ya con la muleta, aprovechó la nobleza de su embestida para dejar pasajes de elegante factura por ambos pitones. Hubo muletazos estimables tanto en redondo como al natural, pero el mexicano emborronó con los aceros lo realizado anteriormente. Tres pinchazos y un descabello. Silencio tras aviso.
El cuarto ofreció muy pocas posibilidades a Emiliano Osornio. Fue un animal parado, al que el mexicano trató con insistencia de extraerle unas embestidas que prácticamente no tenía. Las rachas de viento añadieron dificultad a una labor voluntariosa pero de escaso lucimiento. Pinchazo y estocada entera. Silencio.
Julio Norte, que ya había intervenido en un quite por chicuelinas al primero, recibió a un segundo que salió muy suelto. El novillero volvió a hacerse presente con el capote mediante un vistoso quite por gaoneras, rematado con un farol y una revolera. Distinto fue el panorama con la muleta. El de José Cruz tardeó y acudió con medias arrancadas, dejando al torero prácticamente sin opciones. Norte trató de justificarse e incluso recurrió a los circulares buscando algún argumento para levantar la faena, pero el novillo dijo muy poco. Tres pinchazos, una estocada casi entera y atravesada y dos descabellos. Silencio tras aviso.
Al quinto lo recibió Julio Norte con una larga cambiada de rodillas y volvió a apostar por el mismo terreno para iniciar la faena de muleta en los medios. El novillo se arrancó inicialmente de largo, aunque sin apenas humillar, y el torero consiguió cuajar algunos muletazos templados. Conforme avanzó el trasteo, el animal fue apagándose hasta quedarse prácticamente parado. Norte mantuvo el tono y cerró su entonada actuación con luquecinas ante un oponente ya sin apenas recorrido. De nuevo la espada fue un pesado lastre: cinco pinchazos y un descabello. Silencio tras aviso.
La mañana cambió de tono con Clovis Germain. Recibió con gusto a la verónica al tercero, después de haber dejado ya unas gaoneras en su quite al novillo anterior. También tomó los palos y banderilleó con suficiencia. Comenzó la faena de muleta con dos pases cambiados en los medios, soportando además las molestias de un viento que dificultó su labor. El novillo se desplazó con buen son y Clovis mostró desde el principio facilidad, firmeza y un concepto asentado del toreo. Supo aprovechar las virtudes del animal sin caer en excesos y remató con manoletinas. Una estocada entera puso rúbrica a su actuación. Oreja tras aviso.
El sexto permitió a Clovis Germain redondear su importante mañana. Volvió a brillar con los rehiletes, abriendo el tercio con un buen par al quiebro. Muleta en mano comenzó de rodillas en los medios y, ya en pie, fue construyendo una faena de calidad por ambos pitones. Destacaron especialmente los pasajes con la mano izquierda, toreando con temple y buen sentido de las distancias. Clovis volvió a demostrar una de las principales virtudes exhibidas durante toda la mañana: sabe entender a los novillos y administrar las faenas sin alargarlas innecesariamente. Mató de una estocada entera y paseó las dos orejas.
Mont-de-Marsan (Francia): Novillada con picadores matinal. Media entrada. Festejo condicionado por algunas rachas de viento. Novillos de José Cruz, de juego desigual. El primero, flojo de manos, fue devuelto y sustituido por el sobrero.
Emiliano Osornio: silencio tras aviso y silencio.
Julio Norte: silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Clovis Germain: oreja tras aviso y dos orejas.
GALERÍA FOTOGRÁFICA DE PHILIPPE GIL MIR






Comentarios