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BURGOS: Emilio de Justo indulta un gran toro de Juan Pedro Domecq


El indulto de ‘Zarandador’ de Juan Pedro Domecq por parte de Emilio de Justo en la tercera de la Feria de San Pedro y San Pablo 2026 es un acontecimiento que marca un hito significativo, ya que representa el cuarto indulto en la rica y apasionante historia taurina de Burgos. Este evento no solo resalta la destreza y el arte del torero, sino que también pone de relieve la conexión especial entre el toro y el torero, un vínculo que se traduce en respeto y admiración mutua. El primer indulto registrado en esta plaza fue el histórico ‘Gamarro’, que fue lidiado por Antonio Bañuelos en el año 1999, un momento que quedó grabado en la memoria de los aficionados y que abrió la puerta a una serie de indultos que han continuado a lo largo de los años. Desde aquel entonces, se han producido tres indultos consecutivos, todos ellos con el hierro de Juan Pedro Domecq, quien con el indulto de hoy continúa su legado y sigue haciendo historia en el emblemático Coliseum. En el año 2023, el toro conocido como ‘Rencoroso’  fue indultado por el torero Daniel Luque, un momento que fue celebrado por los aficionados y que reafirmó la importancia de la empatía en la tauromaquia. Al año siguiente, en 2024, Emilio de Justo  logró cuajar a otro gran toro, ‘Vendijoso’, quien también recibió el perdón de la vida, consolidando así la reputación de Justo como uno de los toreros más destacados de su generación.


La notable faena que firmó Emilio de Justo frente al segundo toro de Juan Pedro fue un verdadero espectáculo que dejó a la afición boquiabierta. Desde el inicio, el extremeño recibió al toro con largas cordobesas, una forma de saludo que demuestra su valentía y su maestría en el arte de la tauromaquia. El toro, que mostró una clara inclinación hacia las tablas, fue manejado con gran habilidad por Justo, quien supo darle el celo necesario durante toda la faena de muleta. Esto fue fundamental para poder ejecutar tandas destacadas, especialmente por el pitón derecho, donde el torero mostró su destreza y su capacidad para conectar con el animal. A base de consentir al de Juan Pedro y comprender su comportamiento, Emilio de Justo logró extraer muletazos de una calidad excepcional, incluso al natural, lo que evidenció su profundo conocimiento de la lidia y su respeto por el toro. Finalmente, tras una buena estocada que selló la faena, el torero paseó una oreja, un premio que no solo simboliza el reconocimiento de su habilidad, sino que también representa la conexión emocional que se establece entre el torero, el toro y el público presente en la plaza. Este indulto y la faena de Justo se inscriben en un contexto más amplio de la tauromaquia contemporánea, donde la sensibilidad hacia los animales y el arte de la lidia se entrelazan de maneras cada vez más complejas y significativas.


Burgos: Tercera de la Feria de San Pedro y San Pablo 2026 con toros de Juan Pedro Domecq. Lleno de 'No Hay Billetes'


Morante de la Puebla, Pitos y Oreja

Emilio de Justo, Oreja y Dos orejas y rabo

Jarocho, Silencio y Ovación

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